Kevin-Prince Boateng es ese
delantero que, en el crepúsculo de una carrera contradictoria, acabó en el
vestuario del Barça para ofrecer relevos en el frente de ataque. Especialmente
a un Luis Suárez que trampea con su rodilla. Boateng, en tres meses, ha jugado
60 minutos en la Liga. Contra el Valladolid en el Camp Nou. Ni marcó ni
asistió. Desde entonces, ni rastro. Una vez concluido el partido de la noche
del sábado en el que el equipo azulgrana bien pudo haber zanjado la Liga (2-0
frente al Atlético), a Boateng se le ocurrió colgar en sus redes sociales una
foto de la celebración de sus compañeros. Un aficionado con mucha guasa le
replicó que si había venido a Barcelona para hacer fotos.
Y Boateng no
se cortó: «Pero son muy buenas fotos».
La anécdota, dentro de ese punto
de ridiculez en el que acostumbran a moverse las olas cibernéticas, sí refleja
una realidad. Boateng se ha momificado en la grada y en el banquillo. Pero
quizá otro futbolista sin tantas limitaciones tampoco lo hubiera tenido
sencillo.
Luis Suárez, a sus 32 años,
continúa siendo una pieza capital para el Barcelona. De hecho, su último gol
ante Oblak, desde el vértice del área y con una rosca imposible para uno de los
mejores guardametas del planeta, se encuentra ya entre los más preciados de su
carrera. Mientras su amigo del alma, Leo Messi, mucho más que un compañero de
fatigas deportivas, continúa agradeciendo el trabajo de zapa del ariete. El
desgaste físico y psíquico al que somete Suárez a los centrales -los también
uruguayos Godín y Giménez acabaron desquiciados- no lo refleja estadística
alguna. Pero sí su compañero argentino de mate, que hasta la llegada de
Suárez nunca había encontrado semejante complicidad con un ariete (Ibrahimovic,
Villa, Eto'o o Bojan acabaron desplazados, primero del área, después del
equipo). De hecho, fue el propio Messi el gran responsable de que el
delantero charrúa se alejara de la banda en su amanecer
azulgrana para convertirse en el delantero centro de referencia del Barcelona.
UNA DICTADURA
Messi y Luis Suárez, desde que
unieron sus caminos en el Camp Nou en la temporada 2014-15, han establecido una
dictadura. De acabar conquistando la presente Liga -11 puntos de ventaja sobre
el Atlético y 13 sobre el Real Madrid a falta de siete jornadas-, habrán
atrapado cuatro de las últimas cinco Ligas. A la pareja sólo se le habrá
escapado la de la campaña 2016-2017, cuando el Madrid de Zidane aventajó en
tres puntos a los azulgrana, segundos clasificados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario