lunes, 8 de abril de 2019

El paraíso de Messi y Suárez

El argentino y el uruguayo han marcado el 60% de los goles del Barça en el campeonato liguero desde que unieron sus caminos.

Kevin-Prince Boateng es ese delantero que, en el crepúsculo de una carrera contradictoria, acabó en el vestuario del Barça para ofrecer relevos en el frente de ataque. Especialmente a un Luis Suárez que trampea con su rodilla. Boateng, en tres meses, ha jugado 60 minutos en la Liga. Contra el Valladolid en el Camp Nou. Ni marcó ni asistió. Desde entonces, ni rastro. Una vez concluido el partido de la noche del sábado en el que el equipo azulgrana bien pudo haber zanjado la Liga (2-0 frente al Atlético), a Boateng se le ocurrió colgar en sus redes sociales una foto de la celebración de sus compañeros. Un aficionado con mucha guasa le replicó que si había venido a Barcelona para hacer fotos.
 Y Boateng no se cortó: «Pero son muy buenas fotos».

La anécdota, dentro de ese punto de ridiculez en el que acostumbran a moverse las olas cibernéticas, sí refleja una realidad. Boateng se ha momificado en la grada y en el banquillo. Pero quizá otro futbolista sin tantas limitaciones tampoco lo hubiera tenido sencillo.

Luis Suárez, a sus 32 años, continúa siendo una pieza capital para el Barcelona. De hecho, su último gol ante Oblak, desde el vértice del área y con una rosca imposible para uno de los mejores guardametas del planeta, se encuentra ya entre los más preciados de su carrera. Mientras su amigo del alma, Leo Messi, mucho más que un compañero de fatigas deportivas, continúa agradeciendo el trabajo de zapa del ariete. El desgaste físico y psíquico al que somete Suárez a los centrales -los también uruguayos Godín y Giménez acabaron desquiciados- no lo refleja estadística alguna. Pero sí su compañero argentino de mate, que hasta la llegada de Suárez nunca había encontrado semejante complicidad con un ariete (Ibrahimovic, Villa, Eto'o o Bojan acabaron desplazados, primero del área, después del equipo). De hecho, fue el propio Messi el gran responsable de que el delantero charrúa se alejara de la banda en su amanecer azulgrana para convertirse en el delantero centro de referencia del Barcelona.

UNA DICTADURA

Messi y Luis Suárez, desde que unieron sus caminos en el Camp Nou en la temporada 2014-15, han establecido una dictadura. De acabar conquistando la presente Liga -11 puntos de ventaja sobre el Atlético y 13 sobre el Real Madrid a falta de siete jornadas-, habrán atrapado cuatro de las últimas cinco Ligas. A la pareja sólo se le habrá escapado la de la campaña 2016-2017, cuando el Madrid de Zidane aventajó en tres puntos a los azulgrana, segundos clasificados.


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