La compañía
es neutral en sus emisiones de carbono desde 2007 y desde 2017 adquiere tanta
energía renovable como consume.
El medioambiente -y su protección- es
uno de los ámbitos en los que Google todavía puede sacar pecho y presumir de
aquello que usaba como lema en sus comienzos: don't be evil. Así,
aprovechando el Día de la Tierra, permitió a EL MUNDO entrevistar a Kate
Brandt, directora de sostenibilidad de la compañía y encargada de fijar su
estrategia en este ámbito.
Brandt, que trabajó como directora de
la Oficina Federal de Sostenibilidad en la Administración de Obama,
explica que éste es "uno de los valores principales" de Google desde
su fundación y que está presente tanto en sus centros de datos como en sus
productos físicos o sus propias oficinas.
"Tenemos una empresa neutral
en emisiones de carbono desde 2007", asegura, y esto lo consiguen
gracias a "una estrategia de tres partes": eficiencia energética,
energías renovables y la compensación de carbono. Esta última supone, como
indica su nombre, compensar las emisiones que emite la empresa en otras áreas.
A medida que la empresa crece, su
huella también lo hace y cada vez es más grande la bota con la que
pisa. Esto, por el momento, no va a cambiar, aunque Google presume de que, al
menos, el crecimiento no es parejo: el 'estirón' de la compañía y el de su pie
-figurado- no va al mismo ritmo.
"El consumo de energía es nuestro
mayor impacto en el planeta y por eso estamos tan centrados en ello". Con
esto se refiere principalmente a sus centros de datos. Estos no son verdes, así
que Google compensa el gasto con la compra de energía renovable,
algo que consigue desde 2017.
Pero no solo sus centros de datos
tienen una huella de carbono; Google también fabrica y distribuye productos
(sus móviles, por ejemplo) y esto tiene un gran impacto en el planeta. En el
caso de la división de hardware, es bastante más complejo alcanzar estos
objetivos, aunque la firma ha convertido "en un objetivo global a nivel de
empresa" incrementar la sostenibilidad.
En este caso, publican informes
de responsabilidad en su cadena de montaje que les permite mostrar su
mejora en este aspecto. Así, a pesar de que tienen trabajo por delante, varios
de sus productos han conseguido la certificación EPEAT, ya sea de plata (Pixel
2) o de oro (Pixel 3XL).
En lo referente a las energías
renovables, donde Brandt considera que han hecho "un trabajo
particularmente bueno", desde el año 2017 adquieren tanta energía
renovable como consumen. Además, sus edificios son cada vez más verdes.
Este mensaje trata de transmitirse a
los usuarios con distintas campañas, como Project Sunroof, una iniciativa
surgida del famoso 20% del tiempo que deben dedicar sus empleados a otros
proyectos. En este caso, se trató de un trabajador que quería saber si
podría instalar placas solares en su casa y que ahora es una
herramienta para que cualquiera sepa si es posible que está disponible en
Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania.
En otros casos el papel de Google es
bastante más pasivo. Brandt destaca "el papel de algunos productos que
tenemos que trasladan la sostenibilidad a los clientes como el termostato
Nest". Este, asegura, ha ahorrado la energía suficiente para abastecer a
la ciudad de San Francisco "durante cerca de tres años". Sin embargo,
estas reducciones únicamente están derivadas del uso de sus servicios; no
conllevan una educación activa del usuario.
En este sentido, ¿considera que las
compañías del sector son más conscientes de su impacto en el planeta? En
opinión de Brandt, aunque no es el caso en todas las empresas, cada vez
se presta más atención al medioambiente. Y, de hecho, no solo dentro del
mundo de la tecnología, sino globalmente. "Vemos una demanda de
consumidores e inversores para que lo hagamos bien".
SOSTENIBILIDAD EN EL SECTOR
Facebook: la
red social de Mark Zuckerberg aspira a utilizar un 100% de energía renovable en
sus instalaciones para el año 2020. Por el momento, alcanzaron su objetivo de
llegar al 51% en 2017. El 18% procede del carbón, el 13% del gas natural,
el 14% tiene origen nuclear y el 4% restante no está categorizado.
En lo referente a las emisiones de
carbono, la compañía quiere reducirlas un 75% en 2020 respecto a los datos de
2017.
Apple: utiliza
aluminio 100% reciclado en sus portátiles y más de 40 componentes de plástico
de sus iPhone XS, iPhone XS Max y iPhone XR también son reciclados.
Todas sus oficinas, tiendas y centros
de datos funcionan con energía renovable.
Samsung: quiere
que el 100% de la energía que utiliza en Estados Unidos, Europa y China
provenga de fuentes renovables en 2020.