No es solamente un momento de verdad para Sony. El lanzamiento
de las PlayStation VR (PSVR), que salieron a la venta el jueves en EE. UU. y
Japón,es una
prueba de fuego para saber si la realidad virtual puede convencer a millones de
adoptarla como el nuevo territorio para los videojuegos.
Lo que Sony lanzó es el primer visor de realidad virtual de gama
media dirigido al mercado masivo de los gamers. Por 399 dólares, los
compradores obtienen un rendimiento similar al de modelos más costosos (el Vive
VR Gear de HTC, por ejemplo, cuesta 799 dólares), pero, eso sí, con ciertas limitaciones.
El lanzamiento de Sony es
la primera prueba real con clientes de las posibilidades de la realidad
virtual” le dijo
a la agencia Bloomberg Dave Ranyard, un desarrollador de realidad virtual y el
ex jefe del estudio de Londres de Sony.
“Nadie puede saber de antemano la velocidad de adopción, por lo
que este es el primer indicio significativo”, agregó.
El debut representa un dilema clásico de la
industria de los videojuegos: por un
lado, Sony tiene que vender una gran cantidad de dispositivos para atraer a
desarrolladores de juegos. Pero, por otro, los jugadores no van a comprar un
nuevo hardware a menos que encuentren disponible un contenido de calidad.

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