El trabajo de Antonio* es despertarse cada día, encender su
computador y escribir para desconocidos.
Desde Estados Unidos
llegan las peticiones de los artículos: temas de salud, economía, tecnología y
otros difíciles de clasificar. Startups en África, leyes de la aviación,
enfermedades de los riñones, exportaciones en Letonia y hasta los beneficios
del caldo de hueso han sido algunas de las notas que ha hecho.
Antonio consulta en
Internet, los escribe en inglés y los envía. Allá, en el otro país, los suben a
blogs o páginas web que pertenecen a personas que buscan limpiar su reputación
en Internet. Necesariamente esos contenidos no tienen relación con su
profesión.
“Por ejemplo, un
banquero puede tener un blog en el que habla sobre ciclismo”, cuenta él.
Informar en positivo, sin decir mentiras.
Lo que sucede después es
que los motores de búsqueda en la web indexan esos blogs que están a nombre del
individuo en cuestión, de manera que cuando una persona cualquiera busca el
nombre, por ejemplo en Google, va a encontrar el blog de ciclismo.
Los motores de búsqueda
le van a dar prioridad a los contenidos generados por esa persona y los pondrá
en las primeras páginas de resultados. Se hace por medio de palabras clave,
generación periódica de contenidos, en general acciones de posicionamiento en
una llamada estrategia SEO (Search Engine Optimization) que se trata de
optimizar los resultados para los motores de búsqueda.
Según explica el
periodista, no se trata de eliminar los hechos que ponen en duda la reputación
y están publicados en distintos sitios web, “sino de restarles visibilidad en
línea”, asegura.
Víctor Solano, consultor en reputación digital de Impacto Comunicaciones,
cuenta que las personas “tienen los pies sucios en Internet, por donde pasen
van dejando huella”. Con ello se refiere a que cualquier contenido que se
genere para la web sobre una figura pública o no, negativo o positivo, puede
lesionar la reputación de esa persona, no solo con información falsa, también
con datos verdaderos.
“Políticos, artistas en
general, personajes públicos, sobre todo, han encontrado que estos contenidos
negativos pueden seguir apareciendo eternamente en la web en los resultados de
búsqueda”, comenta el asesor en temas de reputación, y eso puede significar,
según él, perder votos, seguidores o ventas.
En ese sentido señala,
ha surgido la oferta de algunas compañías que combinan herramientas
tecnológicas con desarrollo de contenidos para minimizar el impacto de las
publicaciones que afecten la reputación de alguien.
Para hacerlo, explica
Solano, existen varios caminos, uno de ellos el orgánico. “Consiste en crear
más contenidos positivos para que los negativos vayan quedando rezagados en los
motores de búsqueda. Y así esos contenidos positivos generan mucho tráfico para
que queden en los primeros resultados de buscadores como Google. Ese es un
mecanismo orgánico para mejorar la reputación en línea”, cuenta el.
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