martes, 17 de diciembre de 2019

WhatsApp tiene nuevos 'emojis' y así podrá tenerlos

La compañía añadió varios emoticones a su plataforma de mensajería para que todos los usuarios puedan sentirse incluidos e importantes en las conversaciones.

La versión 2.19.366 de WhatsApp Beta ya está disponible en Google Play Store para todos los dispositivos Android. Además de corregir varios fallos, esta actualización incluye novedosas variaciones para los ‘emojs’, informó Wabetainfo.

Los usuarios podrán seleccionar diferentes tonos de piel en seis emoticones distintos. WhatsApp decidió implementar estos cambios en su aplicación para tener más diversidad e incrementar la representación de las comunidades, apuntó el mismo medio.


jueves, 5 de diciembre de 2019

El Manchester United se vengó de Mourinho y venció al Tottenham

Davinson Sánchez volvió a ser inicialista con los Spurs, ha sido una pieza importante en defensa para el técnico portugués.

Un año después de su salida de Old Trafford, el Manchester United se vengó de la aciaga etapa de José Mourinho en el club y le venció con un 2-1 que pudo ser mayor de no ser por la maravilla de Dele Alli y las paradas del argentino Paulo Gazzaniga.

En el regreso de 'The Special One', el United completó uno de los mejores que se le recuerdan para derrotar al Tottenham y vengar lo ocurrido en este mismo estadio el año pasado, cuando los 'Spurs' arrasaron a Mourinho por 0-3.

Un brillante Marcus Rashford dirigió a los suyos con dos tantos, uno de ellos de penalti, mientras que en el Tottenham solo se pudo rescatar el golazo de Dele Alli, uno de los mejores del año, y las paradas de Paulo Gazzaniga, cuyos guantes evitaron una goleada aún mayor.

Tras tres victorias consecutivas, quizás se esperaba en Old Trafford una salida diferente del Tottenham, que, sin embargo, apareció perdido en el campo. Sus dos pivotes, Moussa Sissoko y Harry Winks, apenas encontraron el pulso al partido y el equipo londinense estaba partido, a merced de los 'Diablos Rojos'.

En el minuto 6 llegó el primer golpe del United. Error del colombiano Davinson Sánchez atrás, buena pelea de Lingard para rebañar el esférico y Rashford, que recibió en última instancia, batió a Gazzaniga en el primer palo.

Se sucedieron a partir de ese momento las intentonas del United. Rashford la tuvo de falta, ligeramente desviada, el joven Greenwood se topó con Gazzaniga. El propio Rashford chocó con el larguero y con el argentino en un magistral disparo desde la frontal. Lingard mandó un disparo rozando la escuadra.

Era una goleada pintada por un 'casi'. Los escasos centímetros que apartaban al United del segundo dieron vida al Tottenham, que casi sin quererlo, se encontró con el empate.

Un balón llovido dentro del área, muy llovido, lo pincho Alli entre dos defensas. Una especie de 'sombrerito' con el que dejó clavados a los del United y se acomodó la pelota para reventar ante David de Gea.


De la nada, Mourinho sacaba oro. Pero todo ese trabajo lo echó a perder Sissoko nada más comenzar la segunda parte. El medio francés derribó de forma infantil a Rashford dentro del área cuando se cumplía un minuto de juego y Paul Tierney señaló una pena máxima que el propio Rashford transformó, logrando su décimo segundo tanto esta temporada.
Y fue el punto final. Ni el Tottenham creó peligro en toda la segunda parte ni el United buscó con ahínco el tercero. La vuelta de Mourinho a Old Trafford se saldó con una derrota, una gran primera parte y una segunda insulsa, que da alas al United y devuelve a la tierra al Tottenham.

Los 'Diablos Rojos' ascienden hasta la sexta posición, con 21 puntos, mientras que el Tottenham cae hasta la octava, con 20 unidades.

Fuente: https://www.elespectador.com/deportes/futbol-internacional/

China te obliga a dar la cara

El reconocimiento facial está totalmente asentado en China y se pida para hasta las cuestiones más mundanas, lo que no siempre despierta simpatías entre la población.

El habitáculo que ocupa el restaurante apenas tiene 30 metros cuadrados. Cinco cámaras que casi se solapan unas con otras, de un considerable tamaño que no disimulan su presencia, capturan cada movimiento que hacen los comensales con los palillos.

Al salir, de camino al supermercado, uno se cruza con 12 cámaras más, que identifican una cara en cuestión de segundos, en un recorrido de poco más de 300 metros por el este de Pekín. Ya en la caja del supermercado, la compra básica para toda la semana apenas alcanza los 180 yuanes (23 euros). Y se puede pagar con la cara si el cliente y el establecimiento tienen el servicio de Alipay que asocia el rostro con la cuenta bancaria.


Al volver a casa y pillar el metro, ahora hay que pasar por otro escaneado facial que clasifica tu calidad como pasajero. Si estás en lo que llaman la "lista blanca", no hay problema y entras directamente. Si, de lo contrario, la máquina dice que tienes un "feedback anormal", vas directo a los controles de seguridad.

Después de esta travesía en la que te han monitorizado al detalle, al llegar a casa, si vives en una urbanización "hight level" como Sue (21 años, estudiante de Filología Hispánica), puedes abrir el portal poniendo morritos a una pantalla que hay en la entrada. "A mi me agobia ya un poco todo este control. El reconocimiento facial es muy práctico y te agiliza el día a día, pero no sabes hasta que punto hay alguien al otro lado que sabe cada movimiento que haces", dice Sue algo desconcertada. "Lo último que se han inventado es que ahora, si quiero comprar un móvil, tengo que pasar por un escaneo facial. Se han pasado", protesta.

La joven se refiere a la última medida en China que impone pasar por un control de reconocimiento facial a todas aquellas personas que se quieran comprar un nuevo teléfono. En septiembre, desde el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información, anunciaron que esto se aplicaría para "proteger los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos en el ciberespacio". El aviso decía que "la inteligencia artificial y otros métodos técnicos deben usarse para unir las caras de los clientes que compran nuevas tarjetas SIM con sus documentos de identidad".

La regulación ha entrado en vigor esta semana. Y no ha gustado mucho a algunos usuarios, que han mostrado su descontento en las redes sociales chinas como Weibo por "el excesivo control que excede la privacidad". Otras voces han aplaudido la medida, argumentando que esto ayudará a reducir las estafas telefónicas. Pero los chinos más jóvenes no lo tienen tan claro y están convencidos de que es otro ejemplo de cómo el Gobierno está aumentando su vigilancia a sus ciudadanos.

La realidad es que hoy los chinos están más concienciados sobre este excesivo control en un país que tiene más de 200 millones de cámaras de seguridad de CCTV y que en 2020 se calcula que serán 400, ampliando aún más el dicho orwelliano de ese Big Brother gigante que todo lo ve.

Que se lo pregunten a los habitantes de la ciudad de Chongqing, la metrópoli más vigilada del mundo: 169 cámaras por cada mil personas. En total son 2,58 millones de cámaras que vigilan a 15 millones de habitantes. En el ránking de las ciudades más vigiladas del planeta habría que bajar hasta la sexta posición para encontrar alguna fuera de China. En este caso, la única que compite con otras urbes del gigante asiático es Londres -68 cámaras por cada 1.000 habitantes.

Dentro de este universo chino tan monitorizado, en el que los sistemas de reconocimiento facial -con bases de datos como SkyNet, que es capaz de reconocer en segundos al ciudadano que se busca entre millones de personas- se están aplicando cada vez más a la vida cotidiana de los ciudadanos, ya ha habido personas que han mostrado públicamente su disconformidad. Incluso con denuncias. Como el profesor que demandó hace un mes a un parque silvestre por requerir la recolección de datos faciales sin pedir permiso a los clientes. Porque, según la Ley de Seguridad Cibernética de China, en vigencia desde 2017, la información personal del ciudadano solo se puede recopilar cuando las personas están informadas y están de acuerdo con los objetivos de dicha recopilación.

El caso del profesor tuvo mucha repercusión. Él, Guo Bing, que imparte clases de Derecho en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Zhejiang, compró una entrada al Hangzhou Safari. Cuando le informaron sobre la introducción del nuevo sistema de reconocimiento facial, el docente pidió el reembolso de la entrada al considerar que se exponía a que le robaran su identidad después de que el parque cambiara su sistema basado en huellas digitales por el de reconocimiento facial. El parque se negó a devolverle el dinero. Y el profesor les denunció. Es la primera vez que ocurre algo similar en China. "Violan la ley de protección del consumidor al recopilar obligatoriamente las características de los visitantes", argumentó Guo. "El propósito de la demanda no es obtener una compensación, sino luchar contra el abuso del reconocimiento facial", sentenció.

Su denuncia ha sembrado precedente, provocando que cada vez más ciudadanos recelen públicamente -en las redes sociales- de esta excesiva videovigilancia, temerosos de que el objetivo final sea cumplir una de las míticas frases del genio J.R.R. Tolkien en su obra maestra: "Un anillo para controlarlos a todos". Ese anillo ya tiene nombre: sistema de crédito social.

Se empezó a probar en algunas regiones de China en marzo del año pasado. Y funciona combinando reconocimiento facial, geolocalización e inteligencia artificial para puntuar al ciudadano en función de sus actitudes cívicas. Quién se porte mal -acciones contra la comunidad, infracciones leves, difundir noticias en redes sociales que la Administración considere falsas...- bajará de los 350 puntos y se le impondrán sanciones variopintas que van desde la prohibición de salir de viaje en transporte público o la concesión de un crédito bancario. Tampoco podrá comprar por internet ni ligar en aplicaciones de citas. En 2020 se implantará oficialmente este crédito social.

Entonces el ciudadano chino tendrá que cumplir lo que hace unos meses desde Pekín llamaron el "Esquema para implementar la construcción moral de los ciudadanos en la nueva era". Un decálogo de buena conducta que exige honestidad y comportamientos civilizados. Y, sobre todo, "defender el honor de China". Además, entre otras cosas, ofrece un cursillo intensivo de ciertos protocolos que van desde cómo cantar el himno nacional hasta cómo izar bien la bandera. Patriotismo -vídeovigilado- ante todo.

Si uno no cumple estas directrices, podrá ser castigado. Será un mal ciudadano. Y, aunque quiera, tendrá muy difícil evadirse. No sólo por las cámaras que bañan el país entero. También podría encontrase con algún policía con gafas al estilo Tony Stark, lentes con reconocimiento facial, con algoritmos que en segundos comparan el rostro con las bases de datos que maneja el Gobierno. Aunque, como dice un empleado de un hotel de lujo en el centro de Pekín: "¿Qué hay de malo en que haya tanta seguridad y en que los ciudadanos tengan que cumplir una serie de normas básicas por el bien de la convivencia? Otros países te vigilan igual. La diferencia es que China no lo oculta".



Apple reconoce un problema en el MacBook Pro de 13 pulgadas

La compañía aconseja descargar la batería hasta que esté en menos del 90 %, cerrar las aplicaciones que pudieran estar abiertas, poner el MacBook Pro en modo reposo y posteriormente cargar durante la menos ocho horas.

Apple reconoció un problema en los MacBook Pro de 13 pulgadas por el que los equipos afectados se apagaban de forma repentina, y compartió con los usuarios los pasos que deben seguir para solucionarlo. (Lea: Tras quejas, Apple actualizará MacBook Pro con nuevo teclado).

Algunos MacBook Pro, en concreto, el modelo de 13 pulgadas y dos puertos Thunderbolt 3, se apagan de forma repentina, incluso con la batería cargada, un problema que Apple reconoció, como recoge en su página de Ayuda.

Asimismo, la compañía hizo unas recomendaciones con pasos a seguir para intentar solucionar el problema. Aconseja descargar la batería hasta que esté en menos del 90 %, cerrar las aplicaciones que pudieran estar abiertas, poner el MacBook Pro en modo reposo y posteriormente cargar durante la menos ocho horas. Después de ese tiempo, habrá que actualizar el sistema a la última versión de macOS.


Fuente: https://www.elespectador.com/tecnologia/