TecnoKids les permite a menores
colombianos de escasos recursos aprender sobre hardware y software.
Con dos kits tecnológicos, uno
enfocado en la electrónica básica y otro en la programación, niños de 12
departamentos y 30 municipios de Colombia aprenden de tecnología de una forma
práctica y resolviendo necesidades de las comunidades.
En 4 visitas, los participantes
de los talleres de TecnoKids pueden crear con sus propias manos sistemas
electrónicos funcionales. La idea es que los menores, entre los 8 y los 13
años, puedan acercarse a la tecnología no como consumidores sino como creadores.
Además, que la comunidad les rodee para evitar su reclutamiento en las filas de
grupos armados.
TecnoKids es un proyecto del
colectivo de diseño social colombiano Creatvra. Desde 2015 y con el apoyo de la
Organización Mundial de las Migraciones (OIM)y otras alianzas con instituciones
como el ICBF y Usaid, realiza talleres en comunidades vulnerables en zonas como
El Placer en Putumayo, Toribío, en Cauca, Pitalito en el Huila, Istmina en el
Chocó y Ranchería de las Américas en La Guajira, entre otras.
Según cuenta Juan Sebastián
Jaramillo, director general de Creatvra, trabajan en la creación de productos,
servicios y soluciones que generen un impacto en la calidad de vida de las
comunidades. Antes de Tecnokids han desarrollado proyectos para la
participación política o para impulsar energías renovables. La idea fue el
resultado de preguntarse ¿cómo se enseña y qué labor debe cumplir la tecnología
en la educación de los jóvenes en Colombia?
“La gran mayoría de las
iniciativas se enfocan en la dotación de tecnología y la conectividad pero no
en cómo las comunidades pueden usar las herramientas y el conocimiento para
desarrollar soluciones locales”, aseguró.
Se trata de un modelo de aprendizaje
basado en proyectos. Inicialmente se dirigen a poblaciones vulnerables y llevan
consigo dos laboratorios de aprendizaje, uno de componentes análogos y otro de
componentes electrónicos. Al llegar, realizan ejercicios de sensibilización y
talleres para que los jóvenes le pierdan el miedo a los componentes y
comprendan algunos conceptos básicos. A lo largo de los talleres, los jóvenes
deben identificar y plantear una necesidad o un problema de su comunidad y
luego trabajan en equipo para construir una solución.
“Al final de la jornada podemos
entregar un sistema de riego automatizado, un sistema de alimentación de ganado
y otro tipo de elementos robóticos como carros o manos que también despierten
el interés de los jóvenes porque la diversión y el juego es muy importante en
el proceso”.
Además utilizar hardware y
software de código abierto, que puede reutilizarse y modificarse libremente, su
teoría es que “la tecnología no es estrictamente sobre ingeniería y matemáticas
sino que involucra otras áreas como las humanidades, el arte, la moda, el
diseño, la música. Queremos romper con esas fronteras preconcebidas y generar
nuevas opciones”.
FUENTE: LINDA PATIÑO/ http://www.eltiempo.com/tecnosfera/
FUENTE: LINDA PATIÑO/ http://www.eltiempo.com/tecnosfera/
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